Tendencias significativas


El conocimiento se “descentraliza” en tanto que producción, distribución… y reutilización. La facilitación de los procesos de producción y difusión de contenido en múltiples formatos ha multiplicado hasta el infinito la cantidad de recursos explotables en línea. En la universidad en particular, está también permitiendo repensar la función que pueden cumplir los conocimientos generados por los propios alumnos y su potencial como recursos de aprendizaje. Significa también un cambio en la percepción y valoración de la producción de conocimientos. Esta tendencia facilita la reutilización de contenidos generados, ya sea por los alumnos como por los profesores (y éstos no sólo en el marco de un curso, sino pensemos también en situaciones como comunicaciones en conferencias o eventos específicos organizados en línea). A esta realidad falta aún responder con rigor qué mecanismos de validación se pondrán en marcha para garantizar la calidad de estos recursos.
Los docentes - y muchas de las instituciones en las que trabajan - van perdiendo paulatinamente sus recelos hacia las tecnologías. Así, son cada vez más numerosos los docentes que comienzan a utilizar en sus prácticas educativas distintos recursos tecnológicos, desde el ya natural correo electrónico a sistemas complejos de simulación digital. Cabe remarcar que en el campo de las llamadas ciencias naturales o exactas, desde hace muchos años el uso de medios digitales está totalmente generalizado, no concibiéndose la posibilidad de desarrollar algunas actividades sin el concurso de sistemas informáticos. Las TIC son solamente algunas (posiblemente las más importantes) de las tecnologías que se utilizan en la educación. Desde la pizarra al papel y lápiz, desde el lenguaje a las matemáticas, los docentes siempre hemos utilizado tecnología educativa. Ahora, tardamos mucho en adoptarla... ya sea porque tenemos una resistencia enorme al cambio, o porque tenemos la función de reflexionar sobre todo.
Está aumentando el valor percibido de la innovación y la creatividad. La innovación se valora en los niveles más altos del mundo empresarial y debe adoptarse en las escuelas si se desea que los alumnos se abran camino más allá de su educación formal. El diseño de los métodos de aprendizaje debe reflejar la importancia creciente de la innovación y la creatividad en la experiencia profesional. Es también una de las competencias del ciudadano del siglo XXI, su capacidad para la innovación.
Nuestra forma de pensar en los entornos de aprendizaje está cambiando. Tradicionalmente, un entorno de aprendizaje estaba ligado a un espacio físico, pero esta idea está cambiando. Los «espacios» donde aprenden los alumnos son cada vez más comunitarios e interdisciplinarios y están apoyados por tecnologías asociadas a la comunicación y a la colaboración virtual. Este concepto cambiante posee fuertes implicaciones para las escuelas, donde el aprendizaje es el principal objetivo del espacio.
La tecnología se ha convertido en un medio para capacitar a los estudiantes, un método para comunicarse y relacionarse con los demás, y una parte ubicua y transparente de su vida. La tecnología está afectando a nuestra vida y a la vida de los estudiantes de un modo amplio y novedoso. Considerada en el pasado como una influencia aislada, actualmente se reconoce que la tecnología es una de las principales formas para permanecer en contacto y mantener el control del propio aprendizaje. La tecnología multisensorial, ubicua e interdisciplinaria está ya integrada en casi todas nuestras actividades. Ofrece a los estudiantes una voz pública y un medio para favorecer la interacción y la exploración más allá del aula.
La tecnología sigue afectando profundamente a nuestra forma de trabajar, colaborar, comunicarnos y seguir avanzando. Las tecnologías de la información afectan a nuestra forma de trabajar, jugar, aprender, relacionarnos con los demás y colaborar. Cada vez más, los conocimientos tecnológicos son también esenciales para triunfar en casi cualquier terreno, y los que tienen más aptitudes para la tecnología avanzarán más rápidamente que los que no tienen acceso ni conocimientos tecnológicos. La brecha digital, que en su momento se consideró un factor derivado del nivel económico, se ve ahora como una consecuencia de la educación: los que tienen la oportunidad de adquirir conocimientos tecnológicos están en mejor posición para obtener y utilizar la tecnología. La evolución de las profesiones, la multiplicidad de carreras profesionales, así como una población activa cada vez más móvil, contribuyen a esta tendencia.
Las tecnologías que usamos están cada vez más basadas en estructuras en nube, y nuestra idea de soporte a las tecnologías de la información se va descentralizando. La aceptación y creciente implantación de aplicaciones y servicios basados en estructuras en nube está cambiando no sólo la forma en qué configuramos y usamos el software y el almacenamiento de datos, sino también cómo conceptualizamos estas funciones. No importa dónde almacenemos nuestro trabajo; lo que importa es que nuestra información sea accesible independientemente de dónde estemos o del dispositivo que hayamos elegido. Globalmente, a grandes rasgos, nos estamos acostumbrando a usar un modelo de software basado en un navegador independiente del dispositivo. Aunque siguen planteándose ciertos retos, especialmente relacionados con las nociones de privacidad y control, la posibilidad de un ahorro significativo de costes es el motor para la búsqueda de soluciones.